• April 25, 2022

Por un mundo libre de malaria

Por un mundo libre de malaria

A pesar de la pandemia de COVID-19, el año pasado se vieron “avances significativos en la prevención y el control de la malaria”, dijo un alto funcionario de la agencia de salud de la ONU este lunes, en el Día Mundial de la Malaria.

El Día es nueva oportunidad para comprometerse al combate de la enfermedad garantizando un acceso equitativo a los tratamientos e impulsando nuevas tecnologías para prevenir y acabar con la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó a fines del año pasado recomendaciones históricas sobre el uso de la primera vacuna contra la malaria” dijo la  directora regional de la OMS para África Matshidiso Moeti, refiriéndose a una inoculación de malaria basada en proteínas.

“Esta vacuna se utilizará para prevenir la malaria entre los niños de seis meses a cinco años que viven en entornos de transmisión moderada a alta”, agregó.

No obstante, indicó que “si bien este es un avance innovador en el desarrollo de nuevas herramientas para combatir esta enfermedad, con el potencial de salvar millones de vidas, los suministros son actualmente limitados”, dijo la doctora Moeti.

Un bebé es sometido a pruebas de malaria en un pueblo de Chad.

Usar las medidas sabiamente

Al señalar que el Día se marca anualmente el 25 de abril para centrar la atención mundial en la enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos y su impacto devastador, especialmente en el África subsahariana, la doctora Moeti dijo que la efeméride de este año se alinea con su llamado a aumentar urgentemente la innovación e implementar las nuevas herramientas para combatir el paludismo.

Además, esas herramientas deben tener un acceso equitativo, y al mismo tiempo  deben extremarse la prevención y el tratamiento, dentro del contexto de la construcción de la resiliencia del sistema de salud.

Como tal, es importante garantizar que las dosis disponibles se utilicen para lograr el máximo impacto, sin dejar de ser accesibles para quienes corren mayor riesgo.

Una amenaza considerable

La malaria sigue siendo un gran desafío para la salud pública y el desarrollo, según la agencia de la ONU para la salud.

En el último año, alrededor del 95% de los 228 millones de casos estimados ocurrieron en la Región de África de la OMS, junto con 602.020 muertes notificadas.

Según los informes, seis de los países más afectados representan hasta el 55% de los casos a nivel mundial y el 50% de estas muertes.

“A pesar de una cierta desaceleración del progreso para reducir los casos y las muertes por malaria, además de las interrupciones en los servicios de salud causadas por el COVID-19, hemos avanzado mucho más  que en el año 2000. Necesitamos reactivar ese impulso y aprovechar los avances recientes”, señala la funcionaria de la agencia de la ONU para la salud.

Estrategias

Mientras tanto, la agencia de la ONU UNITAID expresó que más de dos tercios de todas las muertes por malaria ocurren entre niños africanos menores de cinco años.

Con proyectos piloto cofinanciados por UNIITAID, el Fondo Mundial y GAVI, la primera vacuna contra la malaria del mundo se entrega a los niños como parte de un paquete integral de atención preventiva.

Además, el control de vectores que se dirige a los mosquitos que propagan enfermedades debe ser un componente muy eficaz y vital de las estrategias de eliminación de la malaria.

Con inversiones en mosquiteros de última generación que combaten la creciente resistencia de los mosquitos, nuevos repelentes espaciales, y al tratar a los humanos y al ganado con medicamentos que mata a los mosquitos que los pican, UNITAID está impulsando el progreso para promover herramientas nuevas y efectivas.

Los mosquiteros son una herramienta importante para protegerse de los piquetes de mosquitos transmisores de la malaria.

© UNICEF/Frank Dejongh
Los mosquiteros son una herramienta importante para protegerse de los piquetes de mosquitos transmisores de la malaria.

Próximos objetivos

Esta iniciativa de la ONU para prevenir enfermedades como la malaria contribuye a mejorar la atención de las personas en los países de Asia-Pacífico y América Latina, con su labor para  la detección y el tratamiento de malaria por P. vivax recidivante (el tipo de malaria más común fuera del África subsahariana).

La estrategia mundial contra la malaria de la OMS exige una reducción del 90% de los casos y las muertes en todo el mundo para 2030, un objetivo que requiere una inversión urgente para desarrollar e implementar innovaciones cruciales para proteger a las personas de la malaria en todo el mundo.

Esto requiere centrarse en la investigación; aprovechar la evidencia para el uso eficiente de los recursos mientras se producen resultados medibles; trabajando en la resistencia de medicamentos e insecticidas; y la atención a las nuevas cepas que surgen en la región y que son más difíciles de detectar y tratar.

Compromiso de lucha

El Día Mundial de la Malaria es una ocasión para “renovar el compromiso político y fomentar la inversión continua en la prevención y el control de la malaria”, señaló la doctora Moeti, invitando a los países y comunidades afectados por el paludismo a trabajar en estrecha colaboración con los socios para el desarrollo a fin de eliminar la enfermedad y, al mismo tiempo, contribuir a lograr los demás Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Personalmente, y la Oficina Regional de la OMS en África, seguimos completamente comprometidos con la lucha contra la malaria”, explicó, y aseguró que “podemos superar el desafío si colaboramos estrechamente con los gobiernos, los socios y las comunidades para lograr una África libre de malaria”.

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